La transición energética
En Alemania, la transición energética es una cuestión de suma prioridad. Para esto, es fundamental aumentar la eficiencia energética y ampliar las energías renovables lo más rápido posible.
En lugar de provenir del petróleo, el carbón, el gas o la energía nuclear, en el futuro la electricidad en Alemania debe generarse a partir del viento, el sol, el agua o la biomasa. Para el año 2030, al menos el 80 % del consumo de electricidad en Alemania deberá generarse a partir de energías renovables. Este cambio radical del suministro energético es un requisito esencial para lograr que Alemania se convierta en un país industrial climáticamente neutro en 2045. Otro de los desafíos es lograr que las energías renovables cubran también la creciente demanda de electricidad que surge de, por ejemplo, la electromovilidad.
A su vez por motivos de seguridad y de política económica, Alemania quiere independizarse de las importaciones de petróleo y de gas natural lo antes posible. Al ser un país con escasez de materias primas, la República Federal ha tenido que importar en gran medida fuentes de energía fósil de otros países. Por eso, una rápida transición a energías renovables también ayuda a disminuir esta dependencia y, en última instancia, a eliminarla por completo. El proyecto intergeneracional sobre transición energética debe garantizar que en el futuro el suministro energético sea limpio, asequible y seguro.
El abandono del carbón y la energía nuclear
Alemania tomó la decisión temprana de abandonar tanto la energía nuclear como la generación de electricidad a partir del carbón. Ya en el año 2000, el Gobierno federal Gobierno Federal El Canciller Federal y los ministros federales componen el Gobierno Federal (Gabinete). El Canciller (Jefe de Gobierno) fija las líneas maestras de la política, en tanto que los ministros dirigen sus carteras independientemente y en consonancia con dichas directrices. En virtud del principio de… Más información › de aquel entonces acordó con las empresas energéticas alemanas abandonar la energía nuclear. Luego de la catástrofe atómica de 2011 en Fukushima, Japón, se fijó el fin de la energía nuclear para finales de 2022. Las últimas centrales se cerraron en 2023.
Además, en 2020 se sancionó una ley que establece que Alemania debe abandonar la generación de electricidad a partir del carbón a más tardar para 2038. Las regiones carboníferas afectadas de Alemania reciben apoyo para afrontar este cambio estructural y necesario. El gobierno, en funciones desde finales de 2021, se ha propuesto finalizar el abandono del carbón, si es posible, antes de 2030.
Opciones de primera hora en el caso de las energías renovables
Alemania comenzó a fomentar las energías regenerativas ya en la década de 1990. Esto se consolidó en el año 2000 con la Ley de Energías Renovables Ley de Energías Renovables La Ley de Energías Renovables (EEG) regula la alimentación privilegiada de electricidad proveniente de energías renovables en la red eléctrica y garantiza precios fijos a quienes las generan. Demostró ser muy exitosa para la expansión de las energías renovables y ha sido fuente de inspiración para… Más información › (EEG, por sus siglas en alemán). Otro componente fue la denominada contribución EEG, mediante la cual se distribuían los elevados costes de la ampliación de la electricidad ecológica entre los consumidores de manera proporcional. El Gobierno federal Gobierno Federal El Canciller Federal y los ministros federales componen el Gobierno Federal (Gabinete). El Canciller (Jefe de Gobierno) fija las líneas maestras de la política, en tanto que los ministros dirigen sus carteras independientemente y en consonancia con dichas directrices. En virtud del principio de… Más información › dio de baja la contribución en 2022 para aliviar a los consumidores de energía ante el aumento del coste energético.
También gracias a la ayuda estatal, hoy en día gran parte de la electricidad proviene de energías renovables. En el primer semestre de 2022, el porcentaje se situó en torno al 49 %. El Gobierno federal pretende acelerar de forma masiva esta ampliación en la década del 2020. Concretamente, esto significa que se están construyendo nuevas centrales eólicas en tierra y, sobre todo, en el mar. Todas las superficies de tejado adecuadas deberán utilizarse para generar energía solar y, además, se prevé colocar más instalaciones fotovoltaicas en terrenos agrícolas.
No obstante, la transición energética no solamente requiere más instalaciones, sino también una red eléctrica apropiada. Se necesitan varios cientos de kilómetros de líneas eléctricas para transportar la electricidad generada por la energía eólica principalmente en el norte hasta el sur de Alemania, donde se encuentran las grandes plantas industriales. El Ministerio Federal de Economía y Protección del Clima concede a la ampliación de las redes suprarregionales y también de las redes de distribución locales “una importancia fundamental para el éxito de la transición energética”.
Hidrógeno verde como componente central de la transición energética
El uso de hidrógeno verde, que se produce con la ayuda de electricidad procedente de energías renovables, se considera indispensable para alcanzar el éxito en la transición energética. Esto es especialmente importante para lograr una industria sostenible: el hidrógeno verde puede utilizarse en ámbitos en los que la electrificación no es posible o resulta difícil en un futuro previsible, por ejemplo, en las industrias siderúrgica y química, así como en la aviación y la navegación.
La estrategia alemana en materia de hidrógeno depende, en gran medida, de la cooperación internacional, ya que hay que importar cantidades significativas. Esto se debe a que el hidrógeno verde se produce mejor cuando se dispone de suficiente energía renovable procedente del sol o del viento para su fabricación. Por eso, el gobierno apuesta por alianzas estratégicas con países como los de África del Norte, Oriente Medio, África Occidental y Meridional, así como con Australia. A la vez, Alemania está fomentando la investigación y el desarrollo en hidrógeno verde, con la meta de convertirse en un líder global en tecnologías innovadoras para la protección del clima.
Utilizar la energía de forma más eficiente
La energía de Alemania no debe producirse únicamente de manera más ecológica, sino que también debe utilizarse de forma más eficiente y moderada. Pues el lema es el siguiente: “La energía más limpia y económica es aquella que no se consume en primer lugar”. El consumo de energía primaria ya ha disminuido considerablemente: en 2023, la reducción fue de más del 25 % en comparación con 2008, y para 2050 se espera que el consumo disminuya un 50 %.
Existe un importante potencial de ahorro en el sector de la construcción, ya que alrededor del 35 % del total de la energía final se consume allí, por ejemplo, en la calefacción y el agua caliente. Es por eso que Alemania otorga subvenciones estatales a ciudadanos y ciudadanas para la renovación de edificios energéticamente eficientes. Desde el año 2000, ya son más de cinco millones los propietarios que han llevado a cabo este tipo de reformas, por ejemplo, sustituyendo un sistema de calefacción antiguo o instalando ventanas que ayudan al ahorro energético.
La digitalización también juega un papel clave en el éxito de la transición energética, como con la introducción de los contadores inteligentes. Estos dispositivos están reemplazando progresivamente a los medidores analógicos y ofrecen una ventaja clara: permiten ver el consumo real de electricidad y cuándo se está utilizando. Así, los usuarios pueden identificar mejor cómo y cuándo ahorrar energía.
Además, los sistemas de medición inteligente contribuyen a sincronizar correctamente la generación y el consumo de electricidad en la red. Por ejemplo, ayudan a garantizar que fluya suficiente electricidad cuando en el futuro más y más ciudadanos y ciudadanas carguen sus coches eléctricos en el mismo momento por la tarde y por la noche.